Sobre este episodio
Si usted quiere divertir el alma basta solo con dar un paseo por La Habana para apreciar los automóviles antiguos, que en sus inicios y ahora llenan de satisfacción los ojos y el espíritu de quienes los valoran por sus atractivos, y lo bien conservados que los mantienen sus dueños. La presencia del primer automóvil constituyó un acontecimiento sin par. Por: Teresa Valenzuela García