Sobre este episodio
El aliento de la epopeya permanece en la llanura, en las mismas puertas de Bayamo. El Titán conoce del posible trayecto de tropas hispanas desde Manzanillo. Viene al mando de las huestes enemigas el propio Capitán General Arsenio Martínez Campos. Baraguá fue un inequívoco capítulo de gloria. En Peralejo, el Lugarteniente General del Ejército Libertador tendría otro lance de repercusión perdurable en la historia. POR Andés Machado Conte